Autonomía
Cómo favorecer la autonomía sin sobreproteger
Ayudar demasiado también resta capacidades. El objetivo es sostener, no sustituir.
Cuando alguien tarda en abotonarse o en comer, la tentación es hacerlo por él. A corto plazo se gana tiempo; a medio plazo se pierde función.
Una regla útil: ofrecer el mínimo apoyo necesario. Preparar, iniciar el gesto, acompañar la mano, dar más tiempo. Y valorar el resultado en autonomía, no en rapidez.
La autonomía también es decidir: qué ropa, a qué hora, qué comer, con quién. Esas decisiones cotidianas son parte del cuidado, no un extra.