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Cuidadores

Señales de sobrecarga del cuidador

El agotamiento no llega de golpe: avisa antes con señales fáciles de minimizar.

Dormir mal aunque haya cansancio, irritabilidad con la persona cuidada, dolores que no se van, dejar de ver a amigos o sentir que nada de lo que haces es suficiente. Son señales frecuentes y no significan que cuides mal.

La sobrecarga se sostiene sobre dos ideas muy extendidas: que pedir ayuda es fallar y que descansar es abandonar. Ninguna de las dos ayuda a cuidar durante meses o años.

Revisar el reparto de tareas, reservar franjas de descanso reales en la semana y hablar con otras personas en la misma situación son medidas concretas, no gestos simbólicos.

Cada persona cuida desde una realidad diferente.

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