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Movilización y ergonomía

Cómo prevenir lesiones al movilizar a una persona

La mayoría de las lesiones al cuidar no vienen de un gran esfuerzo puntual, sino de repetir un mal gesto muchas veces.

Cuando ayudamos a otra persona a levantarse, girarse o caminar, el cuerpo tiende a improvisar. Nos inclinamos hacia delante, giramos la espalda y tiramos con los brazos. Funciona una vez; repetido varias veces al día, acaba doliendo.

Tres ideas cambian mucho el resultado: acercarse a la persona antes de mover, apoyar los pies separados para tener base estable y usar el peso del propio cuerpo en lugar de la fuerza de los brazos. Girar con los pies, nunca con la cintura.

También conviene preparar el momento: avisar, explicar qué vamos a hacer, retirar obstáculos y contar con la colaboración de la persona, aunque sea parcial. Un movimiento acompañado siempre pesa menos que un movimiento resistido.

Si una transferencia te resulta demasiado pesada de forma habitual, no es cuestión de técnica: es una señal de que hace falta una ayuda técnica o una segunda persona.

Cada persona cuida desde una realidad diferente.

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