Acércate
Cuanto más lejos esté el peso de tu cuerpo, mayor será el esfuerzo.
Principios básicos para colocarte bien, proteger tu espalda y cuidar de forma más segura y cómoda para las dos personas.
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Cuando cuidamos a otra persona es habitual concentrarnos tanto en sus necesidades que olvidamos nuestro propio cuerpo.
Ayudar a levantarse, incorporarse en la cama, asearse, vestirse o realizar una transferencia —es decir, pasar a la persona de un sitio a otro, por ejemplo de la cama a la silla— puede suponer un esfuerzo importante si repetimos estos movimientos muchas veces o los hacemos adoptando malas posturas.
Aprender a colocarnos correctamente no solo ayuda a prevenir molestias y lesiones: también permite realizar los cuidados de una forma más segura y cómoda para ambas personas.
Antes de realizar una movilización o ayudar a una persona, dedica unos segundos a valorar la situación:
No hagas por la persona aquello que todavía puede hacer por sí misma.
Favorecer su participación reduce tu esfuerzo y ayuda a conservar su autonomía.
Cuanto más lejos esté el peso de tu cuerpo, mayor será el esfuerzo.
Una buena base de apoyo proporciona mayor estabilidad.
Evita realizar todo el movimiento doblando únicamente la espalda.
Evita encorvarte y realizar movimientos bruscos.
En muchas movilizaciones es preferible desplazar el peso de una pierna a otra que intentar levantar utilizando únicamente brazos y espalda.
Cuando necesites cambiar de dirección, mueve los pies y orienta todo el cuerpo.
Si vas a realizar un aseo, cambiar ropa o ayudar a una persona en la cama, adapta la altura siempre que sea posible.
Trabajar durante varios minutos inclinado sobre una cama demasiado baja puede provocar una importante sobrecarga lumbar, es decir, un exceso de esfuerzo en la parte baja de la espalda.
Si la cama es articulada o regulable, utiliza sus posibilidades antes de comenzar el cuidado.
Ana ayuda todas las mañanas a su madre a vestirse. Para ponerle los pantalones permanece varios minutos inclinada hacia delante mientras su madre está sentada. Últimamente termina con molestias en la zona lumbar.
¿Qué podría cambiar Ana para proteger mejor su espalda?
Cuidar de forma segura empieza antes de realizar el movimiento: observa, prepara, facilita la participación y después actúa.