Valorar el riesgo de caída
La mayoría de las caídas se pueden prevenir, y prevenir empieza por valorar. Aprenderás a identificar el riesgo de cada persona, el papel de la medicación y qué registrar en tu turno.
Escuchar la explicación
Puedes escucharla mientras haces otra cosa.

Factores propios de la persona
Son las condiciones de salud que hacen que una persona tenga más probabilidad de caer. No los cambiamos, pero sí adaptamos el cuidado a ellos.
- Haber caído en el último año: es el factor que más predice una nueva caída.
- Debilidad en las piernas y dificultad para levantarse de la silla sin apoyo.
- Alteraciones del equilibrio y de la marcha, pasos cortos o arrastrados.
- Vista deteriorada, cataratas, gafas mal graduadas o falta de audífono.
- Deterioro cognitivo: no reconoce el riesgo ni recuerda pedir ayuda.
- Incontinencia o urgencia urinaria: se levanta con prisa, a veces de noche.
- Hipotensión ortostática: mareo al incorporarse de la cama o de la silla.
- Dolor, artrosis, pie diabético, edemas y calzado que no se puede ajustar.
Factores del entorno y del cuidado
Estos sí dependen de nosotras. Son los que más rápido se pueden corregir.
- Suelos mojados o recién fregados sin señalizar.
- Iluminación escasa, sobre todo en el trayecto al baño de noche.
- Camas altas, frenos sin poner y barandillas mal utilizadas.
- Obstáculos: cables, alfombras, mesas auxiliares, carros de aseo.
- Calzado abierto, chanclas, zapatillas sin sujeción o suela gastada.
- Timbre de llamada fuera de su alcance.
- Prisas del cambio de turno y traslados sin acompañamiento.
La medicación que hay que mirar
- Benzodiacepinas e hipnóticos: somnolencia y lentitud de reflejos.
- Antipsicóticos: rigidez, inestabilidad, sedación.
- Antihipertensivos y diuréticos: bajada de tensión al levantarse.
- Antidiabéticos e insulina: hipoglucemias con mareo y debilidad.
- Opioides y relajantes musculares: descoordinación.
- Polimedicación: cuatro o más fármacos multiplican el riesgo.
Tú no ajustas la medicación, pero eres quien detecta su efecto.
Un cambio de marcha, más somnolencia o un mareo nuevo tras iniciar un fármaco es información clínica: comunícala al equipo sanitario el mismo día.
Evita esto
- Dar por hecho que «esta persona camina bien» sin haberla visto caminar hoy.
- Vigilar más en lugar de valorar y adaptar.
- Dejar a una persona sentada al borde de la cama mientras te giras a por algo.
- No comunicar un cambio de marcha o de nivel de alerta al equipo sanitario.
- Anotar solo la caída cuando ya ha ocurrido.
Hazlo así
- Observa cómo se levanta, cómo camina y cómo se sienta al inicio del turno.
- Identifica cada día a las personas de mayor riesgo y compártelo en el relevo.
- Pregunta por mareos, dolor nuevo y cambios de medicación.
- Aplica una medida concreta por persona y por turno, y anótala.
- Registra siempre: la valoración que no se escribe no llega al turno siguiente.
Doña Amparo, turno de mañana
Doña Amparo, 86 años, camina con bastón. Anoche le iniciaron una pastilla para dormir. Esta mañana tarda más en levantarse, se apoya en la pared y te dice que «la cabeza le da vueltas al ponerse de pie».
Qué haces: no la dejas caminar sola; la incorporas por fases (sentada un minuto en el borde de la cama antes de ponerse de pie), la acompañas al baño, revisas calzado y luz, dejas el timbre a mano y comunicas al equipo sanitario el mareo y la somnolencia tras el nuevo fármaco. Lo registras en su hoja de seguimiento y lo dices en el relevo.
Mini test final
Comprueba lo que has aprendido. Puedes repetirlo las veces que quieras.
1. ¿Cuál es el factor que más predice una nueva caída?
2. Una persona toma un diurético y un hipnótico. ¿Qué vigilas especialmente?
3. ¿Qué haces cuando detectas un cambio en la marcha de un residente?
Responde a las 3 preguntas para corregir.